Primero el estado de alarma y luego el confinamiento. Sin duda, el país sigue atravesando uno de sus peores momentos, pero la banda más querida de todo el mundo llega a nuestras vidas —y a mano armada— para recordarnos que encerrados entre cuatro paredes pueden pasar muchas cosas.

Después del éxito sin precedentes que tuvieron las anteriores temporadas (o desde que llegó a Netflix) la ficción de atracadores vuelve a la pantalla con un solo objetivo: llenarnos de tensión, tristeza y, como no, de alegría. Colocándose una vez más en el número uno de las listas internacionales, esta ficción decide romper con los patrones de series conocidas internacionalmente (y no hablo a nivel de argumento). Es la primera vez que una ficción española logra un reconocimiento con tanta difusión mundial y además, ganando un Emmy en la categoría “Mejor serie dramática”.

SI AÚN NO HAS VISTO LA ÚLTIMA TEMPORADA O LA SERIE, DEJA DE LEER.

Como bien sabemos en la temporada tres, la serie se quedó en un estado de coma, dejando muchas tramas sin un buen sabor de boca. Pues bien, como era de esperar, la cuarta temporada comienza en el mismo punto de partida: Nairobi debatiéndose entre la vida y la muerta, y el profesor, intentando ser una mente fría dentro de una situación caliente.

COMIENZO:

Todo empieza en una batalla de escenas que ponen al espectador en la cuerda floja. Que si por un momento aquí, que si por el otro aquí. Pero finalmente consiguen encauzar el curso del argumento y nos lleva de lleno a la boca del lobo, con un profesor más frío de lo que era antes, una ayuda indispensable en el exterior (Marsella) y una sala quirúrgica en el mismo Banco de España.

Podemos quedarnos satisfechos con solo ver el primer capítulo, porque parte de las incógnitas que quedaron sin pulir en la tercera temporada dan rienda suelta hacia su resolución.

De modo que aquí nos encontraremos con una Nairobi que provoca estado de tensión entre sus compañeros, un profesor más con sed de venganza que con prioridad de liberar a su equipo y con una Alicia Sierra igual de sarcástica.

DE TODO MENOS DINERO

Desde el minuto cero de la temporada, el centro del conflicto se convierte en una vorágine de problemas en circulo. Todos y cada uno de ellos tienen algún tipo de situación problemática, lo que lleva a que el dinero (o en este caso, el oro) se quede en un segundo plano, enfocándose así en los argumentos de cada atracador.

Tramas muy lejanas al dinero, pero llenas de sentimientos

FIGURAS FAMILIARES

En esta temporada también contamos con una figura de “intento de héroe” y como no podía ser otro, nos encontramos con nuestro querido Arturito. Personificación de la cobardía, la mentira, el egocentrismo y (en mi opinión) del personaje irritante que toda serie de acción tiene. Sin embargo creo que Arturo (antiguo director de la Fábrica de Moneda y Timbre) es parte de la esencia de La Resistencia, y sin él, nada sería lo mismo.

Por otro lado, nos llevamos la sorpresa de ver un rostro tan conocido en el cine y las series de enfoque nacional: Belen Cuesta. Muchos la conoceréis por La Llamada, Vis a Vis, Paquita Salas, La Trinchera Infinita o A Pesar de Todo. Esta actriz, que como dirían en PS Management, es 360º, tanto en comedia como en drama. El personaje de Belén será un allegado muy cercano de algún integrante de la banda, y con un seudónimo muy peculiar, será una parte relativamente importante para la temporada.

Aparición de Belén Cuesta en la temporada 3

EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA

Si en las temporadas anteriores ya contábamos con enemigos que, de cara a la justicia, no lo eran tanto (como lo era la policía), en esta temporada nos encontramos con un antagonista que creará muchas tensiones tanto dentro, como fuera del bando: César Gandía, jefe de seguridad del Banco Nacional de España, personaje que ya en la temporada tres no había quedado desapercibido y que en esta temporada va a dar muchos temas de conversación (al igual que va a cabrear al escuadrón de atracadores. A todos y cada uno de ellos)

Enemigo de esta temporada, César Gandía

DOS NEGOCIADORAS, DOS BANDOS

Y aquí nos encontramos con dos figuras muy parecidas, pero muy distintas: Alicia Sierra VS Raquel Murillo ‘Lisboa’. Veremos con mucha atención que sus escenas van a ser muy repetitivas a nivel de fotografía, pero muy interesantes a nivel de argumento. Estas dos negociadoras que algo han tenido que ver con el urdido plan del profesor se verán enfrentadas en una batalla de bandos muy jugosa y llena de historias. Por un lado, nos topamos con el personaje de Alicia Sierra, veterana negociadora que con regaliz en mano ha logrado desestabilizar a El Profesor; con su tosca ironía pondrá a la antigua negociadora del primer atraco contra las cuerdas. Y por el lado contrario, nuestra amada Raquel Murillo bautizada como Lisboa nos generará extraños estados de ánimo y dudas de si en algún momento delatará a sus compañeros.

Reencuentro entre Alicia Sierra y Raquel Murillo ‘Lisboa’

 

LOS FLASHBACKS QUE CIERRAN HISTORIAS

El equipo directivo pensó bien en añadir esos flashbacks que tanto nos hacían falta. Entre ellos vemos a personajes que ya no están, como lo son Berlín, Moscú y Oslo; y en otros a los que todavía siguen al pie del cañón, como El Profesor, Palermo, Denver y Nairobi.

Estos recuerdos al pasado nos ayudarán a entender el porqué de las cosas. Nos intenta reflejar la razón por la cual el plan trazado por Palermo no se llevó a cabo en el primer momento, y sobre todo, la aparición de Belén Cuesta (Julia)

Sin duda debemos de saber que esta temporada podría ser un posible salvoconducto que nos guiará hasta el final de la serie, poniendo nuestros sentimientos a flor de piel y generando tensiones en nosotros que a veces no son necesarias, pero otras, sí.